A veces cocino

Posted on | 9.11.10 | No Comments

Receta para obtener o ser un escritor provocador o de onda (o vergón)

Ingredientes:


-Altas cantidades de ego.

-Dependiendo del resultado deseado, puede agregar grandes dosis de cerebro o ninguna, a su gusto.

-Prescindir de sentimiento, no funciona, es cursi.

-Aparentar ser muy único y 'especial' sintiendo hambre de aprobacion en el interior.

-Creer que todos excepto uno son idiotas.



Procedimiento:

-Se mezclan todos los ingedientes.

-Tomar una hoja de papel o el procesador de textos.

-Agregar frases ya hechas y retorcerlas.

-Espolvorear un dejo de amor - odio (artificial, recordemos que el sentimiento no hace que quede bien).

-Unas cuantas gotas de misterio con frases crípticas (es importante lograr el aspecto de que uno se basta a si mismo para comprenderse, a pesar de publicar textos en un espacio público y esperar comentarios).

-Chispas del nombre de alguna droga (hay que mostrar al mundo que uno es rudo y tiene una vida de excesos).

-Decorar con el nombre de algun medicamento controlado o palabras altisonantes como puta ó mierda.

-Incluir sustantivos o adjetivos sexuales si lo quiere mas esponjado.

-Untar un poco de algun nombre de personaje conocido y de preferencia muerto, para evitar demandas (Wikipedia es un gran mercado de esta mermelada).



Servir y dejar en un lugar público, renegando de quienes al pasar, le tomen un pedazo, le den una mordida o lo escupan.



Listo! Disfrute :D



PD: Gracias al Sr. Gamero por recomendarlo. Dice que es de la Santa, una mexicana.

Elucubracion #2: De mis muñequitos de plomo mutilados

Posted on | 13.12.08 | 1 Comment

Tuve un náufrago que se sujetó a la orilla de mis labios y mi espalda.
Disfruté a un trapecista que se colgó de mis ojos y se columpió en mi pelo.
Me divertí con un gitano que quería recorrer cada rincón de este mundo, de éste cuerpo (y lo hizo).
Gocé de un guitarrista que sabía tocar hasta las yemas de mis dedos.
También, hubo un mimo que me hablaba en silencio y un poeta que me regaló un par de palabras.

Perdoname

Posted on | 3.12.08 | 3 Comments


Perdoname...
No sos el marinero del Toronto Star, ni el de la Habana Maru, ni el astronauta enamorado de Benedetti y tampoco Oliverio: no me voy a acordar de vos.
Nada de esto me sirve si no lo quiero.
Que esté sola y que estés solo, no importa; no me importa.
No te quiero. Por favor, no me querás. No te quiero, no te quiero, no te quiero.

Una Orquídea se confiesa ante un Fulano

Posted on | 9.8.08 | 4 Comments

La Orquídea:
[Susurrando, a un Fulano]

¿Te cuento un secreto, pero no se lo decís a nadie?

[Risitas nerviosas revolotean]

Me gusta que seás libre, guapo, inteligente; que me provocás ternura cuando me pedís que te abrace; que me existás; que, una vez, me rechazaste.
Me gusta cuando te quedás callado y me insinuás todo con los ojos; cuando me tocás la espalda y siento como hormigas en los pies. O como mis dedos se pierden entre tu pelo; me mirás directamente a los ojos y me subís la adrenalina; y, a la luz del amanecer, mientras dormís, te ves tan delicado -te sienta tan bien-.
Me encanta que me preguntaste si, de verdad, yo era una hada. Y que no me pedís permiso para besarme -no es que sea necesario-.

[Revolotean más risitas nerviosas]

¿Y sabés desde cuándo?
Desde aquel día en que nos quedamos mirando a la lavadora correr porque, por cable, no pasaban nada mejor.

[Fulano la besa en la frente. La Orquídea retrocede.]

Es una lástima que me pertenezcás solo un rato, por las noches; que el resto del tiempo seás de otra, de todas, de nadie.